¡Inmaculado Corazón de María!

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 2, 41-51 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del profeta Isaías 61, 9-11 La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 1Sam 2, 1-8 Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador. Mi corazón se regocija por el señor, mi poder se exalta por Dios; mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador. Se rompen los arcos de tus valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor; los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador. El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador. Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 2, 41-51: Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.» Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Inmaculado Corazón de María! Justo después de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la liturgia de la Iglesia al día siguiente nos invita a celebrar la memoria litúrgica del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María. La primera lectura, tomada de la profecía de Isaías en el capítulo 61, nos habla: “De la alegría en el Señor con toda el alma por la salvación de la ciudad de Sión. La estirpe de los justos será célebre entre las naciones y su descendencia será grande entre los pueblos. Todos reconocerán la bendición del Señor”, (nos dirá el texto del profeta Isaías). Pero en esa misma línea encontramos el salmo responsorial del primer Libro de Samuel en el capítulo 2, cuando se nos invita a regocijar el corazón por el Señor nuestro Salvador. En efecto, dirá: “Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta por Dios, mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación”. Y enunciará: “Cómo la acción de Dios es constante y siempre fiel en el actuar humano”. Y enunciará: “Se rompen los arcos de los valientes mientras los cobardes se ciñen de valor, los hartos de comida les toca contratarse por el pan, mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar. La mujer que llamaban estéril y que consideraban como una no bendecida por Dios se vuelve fecunda y da a la luz siete hijos, mientras la que ha sido considerada madre de muchos se marchita en su fecundidad”. Y al final concluirá el salmista diciendo: “El Señor da la muerte, y también da la vida. Hunde en el abismo en el sepulcro y levanta, da en la vida la pobreza y la riqueza, el Señor humilla, pero también levanta y enaltece. Levanta del polvo al hombre desvalido, alza de la basura al pobre para hacer que se sienta entre príncipes y que dé de un trono de gloria”. Tanto la primera lectura de Isaías como el salmo que utilizamos como respuesta tomada del primer Libro de Samuel, capítulo 2, nos preparan mejor para entender la fiesta o mejor, la memoria litúrgica del Inmaculado Corazón de María, donde Ella es reconocida como dichosa porque guarda la Palabra de Dios en su corazón. Nos recuerda el texto de san Lucas la costumbre judía de ir cada año a la fiesta más importante para Israel, la de Pascua, ir a la ciudad de Jerusalén a celebrarla. Cuando el joven adolescente Jesús, de 12 años, según nos dice el evangelista Lucas, fue a la fiesta según la costumbre anual, de regreso, sus padres se confían en que el niño o el adolescente, Jesús está respectivamente, o con la mamá o con el papá. Descubren después de un día de camino que no está con ellos y angustiados, regresan saliéndose de la caravana de peregrinos que volvían a sus pueblos natales, regresan a la ciudad de Jerusalén. Después de mucho buscar, lo encuentran en medio de los doctores de la ley, escuchándolos, haciéndoles preguntas. Y todos (dirá el texto de Lucas): “Admirados por la inteligencia de este joven, adolescente y de sus respuestas”. Sin embargo, esto no es obstáculo para que su Madre, movida por la angustia, le reclame a su Hijo ¿cómo se ha quedado en Jerusalén sin notificárselo a ellos? Pero más inquietante es la respuesta que da el joven Jesús a su madre, una respuesta que nos parece un poco destemplada y si se quiere, fría, tratándose de su Madre humana. ¿Acaso no sabían que debo de ocuparme en las cosas de mi padre? Este texto revela la progresiva y creciente conciencia mesiánica divina que el adolescente Jesús iba adquiriendo sobre su tarea como futuro redentor de la humanidad, entregando su vida en la cruz para perdonarnos los pecados y alcanzarnos la vida en plenitud. Una conciencia mesiánica que no la adquirió desde muy pequeño, sino que de manera progresiva fue reconociendo el propósito, el proyecto de Dios sobre su vida. Al mismo tiempo, nos muestra la dificultad para María y José, padres del joven Jesús, de entender, reconocer y discernir los planes de Dios sobre la vida de este joven preadolescente. Nos dice, en efecto, Lucas: “Que ellos, María y José, no entendieron la respuesta que les dio, simplemente se llevaron al joven a Nazaret, donde vivían”. Pero finalizará el evangelio diciendo: “Que María conservaba en su corazón todas aquellas situaciones sin entenderlas plenamente. Un corazón abierto a la gracia de Dios, un corazón virgen que quiere hacer el proyecto divino sobre su vida”. A propósito de estas lecturas, descubrimos que en la Biblia el corazón es el centro existencial. Con el corazón pensamos, con el corazón sentimos, con el corazón decidimos. A diferencia de la cultura en Occidente marcada por los griegos que separan la mente del corazón; en un judío, en un semita, en un hombre de Oriente, se une el pensamiento, el sentimiento y la decisión en el corazón que se vuelve el centro existencial, el centro de la vida. Podemos reconocer también que la fiesta del Corazón de Jesús ayer y la del Inmaculado Corazón de María hoy, nos muestran en la Santísima Virgen un corazón limpio en su interior, un corazón Virgen, un corazón que no comprende plenamente, pero que obedece a Dios, según nos dice el salmo: “Un corazón que se regocija en el Señor, nuestro Salvador, nuestro Redentor”. ¿Cuántas veces en la vida no entendemos los planes y los proyectos de Dios sobre nosotros?, ¿cuántas veces nos preguntamos Señor, por qué permites esta situación en mi vida?, ¿qué quieres conmigo? He tratado de responderte de la mejor manera, dentro de mis limitaciones humanas. Cuántas veces, como María, sin comprender la lógica, la razón, los argumentos de Dios, los acogemos, los guardamos y los obedecemos en el corazón, recordando el apotegma bíblico: “Mis caminos, los de Dios, no son tus caminos los de los hombres, mis planes no son tus planes”. Al final encomendémonos al Inmaculado Corazón de María, que nos dé un ser interior, nos dé un corazón abierto, disponible, obediente, acogedor con la voluntad de Dios. Es tan grande el Corazón Inmaculado de María, que, en las apariciones de Fátima de 1917, la Virgen Santísima pedirá: “Que la Iglesia consagre el mundo a su Inmaculado Corazón”. Así lo hará el Papa Pío XII, un día 31 de octubre de 1942, cuando atendiendo a uno de los mensajes de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos consagrará el mundo al Inmaculado Corazón de María. Hoy, con toda la fe de que seamos capaces, digamos: ¡Sagrado Corazón de Jesús (ayer), en vos confío! ¡Inmaculado Corazón de María (hoy), sed la salvación del alma mía! Que el Señor nos bendiga a todos en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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