¿Tienes autoridad para hablar?

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 4, 31-37 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1Ts 5, 1-6.9-11: Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba. Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente. Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 27(26), 1.4.13-14 Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 4, 31-37: En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: - ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: El Santo de Dios. Jesús le intimó: - ¡Cierra la boca y sal! El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: - ¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen. Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¿Tienes autoridad para hablar? El evangelio de san Lucas en el capítulo 4, nos muestra una curación que Jesús hace en la sinagoga de Cafarnaúm de un hombre que estaba poseído por un demonio inmundo. Pero llama poderosamente la atención que el evangelista Lucas en dos momentos señala cómo Jesús enseña con autoridad, y luego el mismo pueblo judío, asombrado por la sanación y liberación que ha obrado, dice de manera espontánea ¿qué clase de palabra es ésta de Jesús, pues da órdenes con autoridad a los espíritus malos, y ellos le obedecen? Hoy nos preguntamos ¿en qué consiste la autoridad de Jesús y cómo cada uno de nosotros tener autoridad en la vida? Comencemos diciendo que la palabra autoridad viene de autor. El autor supremo de todo en el mundo es Dios. Por eso, hablar y actuar con autoridad es hablar y actuar con Dios dentro de nosotros mismos. Había muchos rabinos en tiempos de Jesús, todos explican de la manera que ellos creían la adecuada, la Ley, la Torá, el mensaje de los profetas del Antiguo Testamento. Pero la gente, el pueblo sencillo escuchaba con especial agrado las palabras de Jesús, porque reconocían en Él que hablaba, enseñaba de una manera distinta del resto de los rabinos o maestros de su tiempo, que Jesús lo hacía con una unción del Espíritu, con una fuerza interior, con una luz única. En otras palabras, que Jesús lo hacía con autoridad. Hoy, cuando se cuestiona la autoridad de los papás, de los maestros, de los sacerdotes, de los jefes en la empresa, de los dirigentes políticos, nos preguntamos ¿cómo recuperar esa autoridad para ser escuchados por los demás? Y descubrimos en Jesús tres vetas, tres caminos, tres riquezas, donde Jesús muestra con poder su autoridad sobre los demás y de la cual nosotros debemos aprender. Primer camino, Jesús era un hombre lleno de vida divina, era un hombre lleno de la vida del Espíritu. Su oración continua con mucha frecuencia en la noche, en la madrugada, a cielo abierto, con la bóveda celeste de las estrellas y la luna, como panorama de fondo. Lo llevan a un encuentro de intimidad, cercanía y relación de profundo amor con Dios al quien Él llama filialmente ¡Abbá, Papá querido! Hoy descubramos que, por la lectura meditada de la Palabra de Dios, por la oración o diálogo amoroso que tenemos con nuestro Salvador, por la Eucaristía frecuente y la comunión, recibir el Pan de vida en nuestro ser, nosotros adquirimos la vida divina, la vida de Dios. Lo que místicos como Sor Isabel de la Trinidad llama “la inhabitación de la vida trinitaria en el alma humana”. Lo diré de manera más sencilla a un hombre, a una mujer, a una religiosa, a un sacerdote se le nota, se le nota cuando tiene vida de Dios en su corazón, cuando predica y no solamente lo hace desde la elocuencia humana, sino desde la fuerza del Espíritu de Dios que habita en esa persona. Eso nos da autoridad y nos recuerda la famosa expresión del Papa ahora santo Pablo VI cuando decía: “Para hablar a los hombres de pies hay que hablar primero a Dios de rodillas”. Que tu vida exterior de palabras, de decisiones sea el reflejo de tu vida interior, de oración, de cercanía, de relación amorosa con el buen Dios. Pero hay un segundo camino de autoridad que tenía Jesús y es la coherencia, la congruencia entre el pensar de Jesús, el hablar de Jesús y el actuar de Jesús. Y es que Jesús, todas las parábolas que predica, que habla, en el fondo Él primero las ha encarnado. Él es el Misericordioso, Él es ese tesoro escondido, Él es la luz para los hombres, Él es el Pan de vida eterna. Y esto nos hace pensar a nosotros si lo que pensamos uno, lo que hablamos dos, y lo que actuamos u obramos tres, tiene coherencia interna o a veces nos sucede que pensamos de una manera, hablamos de otra manera y actuamos de diferente forma. Esto nos lo va a cuestionar la sociedad, lo hace constantemente con los hombres públicos, los dirigentes políticos y les llevan a enrostrar: es que usted dijo esto en un discurso puntual, con fecha y lugar, pero ahora actúa de otra manera. Hoy pidamos en planos de familia, de matrimonio, de trabajo, de amistad, que, como Jesús, tengamos coherencia entre lo que pensamos, lo que hablamos y lo que actuamos. Esto nos dará una grande autoridad para todos los proyectos que emprendamos en la vida. Finalmente encontramos un tercer camino donde Jesús nos muestra su autoridad, la que le da Dios en la vida de oración, la que tiene por su coherencia entre el pensar, el hablar y el actuar. Y es que Jesús tiene autoridad por su testimonio de vida, por su ejemplo existencial. Jesús es el hombre humilde y de paz. Jesús es el hombre amoroso y de misericordia. Jesús es el hombre sabio e iluminado. Jesús es el hombre de servicio y entrega total de su vida. Aprendimos precisamente de Jesús “que un árbol se conoce por sus frutos”. Y si quieres mirar la autoridad de tu vida, mira si entre los tuyos has dejado un legado de amor, de luz, de sabiduría, de paz, de servicio, de entrega de la vida. ¿Cómo ha sido tu entrega matrimonial?, ¿has vivido con generosidad o con egoísmo?, ¿has vivido con grandeza o con mezquindad? ¿Has vivido con entrega cierta o simplemente buscando tu comodidad personal? Nuestra vida es grande o es pequeña según la calidad de los frutos que producimos. Tres criterios: Autoridad por la vida divina en nuestro ser. Autoridad por la coherencia en el pensar, el hablar y el obrar. Y autoridad por el ejemplo y el testimonio de amor, servicio, humildad, sabiduría y paz que hay en nuestra vida en relación con los demás. Que el Señor a ti y a mí nos permita vivir con autoridad a ejemplo de Jesús y ser luz, camino de luz para nuestros hermanos. Y que el Señor te bendiga en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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