¡Perdonar lo imperdonable!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-09-11T18:10:24Z | |
| dc.date.available | 2025-09-11T18:10:24Z | |
| dc.date.issued | 2025-08-14 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Perdonar lo imperdonable! El capítulo 18 de san Mateo nos presenta la que es para mí una de las más hermosas parábolas de Cristo a propósito de un mandato universal: “Perdonar, aunque cueste, perdonar, aunque no tengamos motivos y razones de peso para sanar la herida frente a alguien que nos ha lastimado”. Descubramos a partir de esta parábola evangélica, a veces no tan citada por nosotros los predicadores, descubramos como Jesús a la pregunta del apóstol Pedro ¿cuántas veces tengo que perdonar, hasta siete veces? Jesús le exhorta y le deja perplejo con su respuesta: “Pedro, no te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta 70 veces siete”. En el fondo es un número simbólico que indica “hay que perdonar siempre y hay que perdonar con plenitud, con la totalidad del corazón. No perdonar de labios hacia fuera, pero con una herida sangrante en el alma”. Descubramos tres hermosas sabidurías o enseñanzas para nuestra vida, a propósito de esta parábola evangélica del rey que perdonó a un súbdito una deuda inmensa de 10.000 talentos. Pero ese mismo súbdito, servidor, no fue capaz de perdonar una pequeñísima deuda de 100 denarios a un compañero que tenía esta deuda económica con él. Primera gran enseñanza, la ley del embudo. Todos conocemos este pequeño instrumento industrial y de uso doméstico en las cocinas, que tiene una boca grande por un lado y muy pequeña por el otro. Así somos nosotros, queremos recibir todo el perdón de Dios, la boca grande por nuestros pecados y ofensas de toda la vida. Pero tenemos una boca pequeña para dar a cuentagotas el perdón por las pequeñas ofensas que otros nos han causado. Esto es un misterio en la psicología y en la condición humana, pero nos encanta rezar en el Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas”, pero nos da tos o nos cuesta repetir de corazón, “como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Hoy, nunca olvides esto, tiene que haber una ley de equivalencia. Si pido un perdón abundante y lo espero del Padre Dios por mis ofensas, que haya también de mi parte un perdón abundante por las ofensas que otros me han causado. No sientas, no es verdad que las ofensas que otros te han generado son más graves que las que tú has ocasionado en el alma de tus semejantes. Estamos llamados todos a perdonarnos y no hay otro camino que proponga el evangelio, porque o vivimos amargados o con rencores, imposibilitamos la vida de Dios, la inhabitación del Espíritu Santo en nosotros. Pero hay una segunda enseñanza y es más definitiva: “Perdona si quieres ser perdonado”. No es simplemente quedarnos en la ley del embudo, sino, como decíamos ahora a propósito de la oración del Padre Nuestro, ninguno de nosotros puede pretender que Dios le perdone si de corazón no ha perdonado a los demás. Acaso no termina así la parábola evangélica cuando el rey, imagen de Dios, indignado con el siervo al que le perdonó una suma impagable, 10.000 talentos (que al cambio actual serían miles de millones, una suma imposible de conseguir para cualquier asalariado normal). Y le dice: “Siervo malvado, una deuda tan grande, el pecado de toda tu vida te lo perdoné, ¿no debías tú también perdonar a tu hermano, a tu amigo, a tu compañero, como yo lo hice contigo? Y dice “que el rey lo hizo meter en la cárcel y mandó llamar a los verdugos”. Y termina la parábola diciendo: “Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Hoy lo repito, como en muchas ocasiones lo hemos meditado en estas reflexiones diarias. No guardes rencor frente a nadie, no mires si la otra persona en atención a las graves ofensas que te ha causado merece o no tu perdón, tu misericordia. No lo mires por ese lado, porque quizás no perdonarás. Piensa, yo perdono, no por si la otra persona lo merece o no, sino que yo perdono por salud para mí mismo, por paz interior para mí, porque quiero tener y no perder la comunión con Dios. Es que el mundo está lleno de personas amargosas y amargadas, resentidas y endurecidas en su corazón, porque dejaron que un sufrimiento, un conflicto en los años de juventud, de primera adultez, en los negocios, en el amor, en la familia, en las relaciones interpersonales, le endurecieran su corazón. No, aprende de tu pasado, pero no lo arrastres, se te volverá la vida una carga insoportable. La ofensa de hace 15 años déjala en el pasado, no guardes rabias y rencores frente a nadie, que más grave que la ofensa de hace 15 años es el rencor que has alimentado en estos tres lustros por esa persona, rencor que lo único que ha hecho es hacerte daño a ti mismo. Terminemos nuestra reflexión con una tercera y última enseñanza. Cristo perdonó lo imperdonable en la Cruz, tú, ¿por qué no perdonas lo perdonable? Cristo cargó allá en el Gólgota, en la cruz, el pecado de toda la humanidad, los pecados de toda nuestra vida, parece un peso insoportable y sin embargo, Él, por su vida entregada, por su sangre derramada, redimió ante el Padre Dios nuestros pecados, nuestras infidelidades, nuestras mezquindades, nuestras oscuridades. Por qué si Él fue capaz de pagar los 10.000 talentos, una suma impagable y gigante, ¿por qué no puedes perdonar esos 100 pequeños denarios de ofensas que tu hermano, tu primo, tu vecino, tu exmarido, tu exsocio comercial ha generado en tu vida? No vale la pena fastidiarte. Termino diciéndoles que la vida como sacerdote me ha enseñado que los grandes rencores nacen donde hubo primero grandes amores, amores de amigos, amores de esposos, amores de hermanos, amores de familia. No dejes que ese veneno intoxique tu alma, si ya no amas a esta persona, por lo menos no le guardes rencor. No es sano ni saludable para tu vida. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día y te conceda la gracia del perdón y la paz para tu corazón. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 18, 21-19,1 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de Josué 3, 7-10a.11.13-17: El Arca de la Alianza del Señor va a pasar el Jordán delante de vosotros. En aquellos días, el Señor dijo a Josué: -Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con Moisés. Tú ordena a los sacerdotes portadores del Arca de la Alianza que cuando lleguen a la orilla, se detengan en el Jordán. Josué dijo a los israelitas: “Acercaos aquí a escuchar las palabras del Señor vuestro Dios. Así conoceréis que, un Dios vivo está en medio de vosotros, y que va a expulsar ante vosotros a los cananeos. Mirad, el Arca de la Alianza del Dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros. Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el Arca de la Alianza del Dueño, de toda la tierra, pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse”. Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza caminaron delante de la gente. Y al llegar al Jordán, en cuanto mojaron los pies en el agua, -el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la siega-, el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, hasta Adam, un pueblo cerca de Sartán, y el agua que bajaba al mar del desierto, el Mar Muerto, se cortó del todo. La gente pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que acabaron de pasar todos. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo (114)113a, 1-2.3-4.5-6: Aleluya. Cuando Israel salió de Egipto, los hijos de Jacob, de un pueblo balbuciente, Judá fue su santuario, Israel fue su dominio. Aleluya. El mar, al verlos, huyó, el Jordán se echó atrás; los montes saltaron como carneros, las colinas, como corderos. Aleluya. ¿Qué te pasa, mar, que huyes, a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿y a vosotros, montes, que saltáis como carneros, colinas, que saltáis como corderos? Aleluya. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18, 21-19,1: En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: -Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: -No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: – “Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: -Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: – ¡Págame lo que me debes! El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: -Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: – ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda”. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano. Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/1028 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/17NAwUkszfX-HTRWUbzHrNCz3tMLVIQNa/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Cristo perdonó lo imperdonable | |
| dc.subject | Misericordia | |
| dc.subject | Perdonar la ofensas | |
| dc.subject | Perdonar lo perdonable | |
| dc.subject | Perdonar para ser perdonado | |
| dc.subject | San Mateo | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Perdonar lo imperdonable! | |
| dc.title.alternative | Perdón |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: