¡Un pecado, una justicia y una condena!

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 16, 5-11 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 22-34 En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran los vestidos y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo. A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se aSERbrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo: «No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí». El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó y les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?». Le contestaron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia». Y le explicaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó enseguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 138(137), 1bcd – 2a. 2bcd-3. 7c-8 Tu derecha me salva, Señor. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para Ti; me postraré hacia tu santuario. Tu derecha me salva, Señor. Daré gracias a tu Nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. Tu derecha me salva, Señor. Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. Tu derecha me salva, Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 16, 5-11 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito. En cambio, si me voy, se lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla del segundo de cuatro viajes misioneros de Pablo, también marcado este por la persecución. Pero una vez más, más allá del sufrimiento del apóstol de los gentiles, se evidencia la intervención liberadora y espectacular de Dios, sacándolo de la prisión, de las cadenas de la cárcel. La salvación ha obrado para Pablo y Silas, igual que en su momento había sido liberado Pedro y los apóstoles que experimentan la liberación de las cadenas, porque la Palabra de Dios, el anuncio del Evangelio no puede estar encadenado. Pero la salvación y la liberación no solo se da a Pablo y Silas y en su momento a Pedro, ni al grupo de los apóstoles, sino que esta primera lectura nos presenta también la salvación y la liberación para el carcelero que custodia a Pablo y Silas, que pregunta ¿cómo inexplicablemente, con toda la cárcel y los guardias atentos, la cárcel cerrada y los guardias atentos, ellos han podido escapar? Él pregunta escucha y acepta el mensaje de Pablo y con toda su familia acoge la palabra del Señor. Esta experiencia salvadora es fuente de gozo y de alegría familiar celebrada en torno a la mesa que comparte los alimentos con los apóstoles, en una clara alusión a la mesa Eucarística que todos vivimos. Hoy, cuando sientes en tu corazón presiones interiores como el miedo, como la incapacidad o la impotencia, porque te descubres con pocas capacidades, como los temores a falsos o falsos respetos humanos, descubre que la Palabra del Señor debe ser anunciada a tiempo y a destiempo, oportuna e inoportunamente. Vence falsos respetos humanos: me van a tildar de fanático, de hombre religioso ¿qué van a pensar de mí?, y habla con libertad de espíritu, con libertad interior de Jesús. Pero pasemos al evangelio de hoy que en el contexto de la partida de Jesús, su éxodo, su tránsito al Padre Dios como condición previa para que se revele a todos la presencia del Espíritu Santo que experimentan todos como Iglesia naciente, descubramos esa verdad suprema, era necesario que Jesús se ausentara para que se presentara el Espíritu de Dios. Parece un contrasentido, pero no lo es. La ausencia de Jesús es su presencia de otra manera en el Espíritu Paráclito, el Espíritu de la verdad. Hemos vivido los tiempos patrocéntricos, el Padre Dios, creando al comienzo del mundo; hemos vivido los tiempos Cristocéntricos, donde el centro es Jesús, redimiéndonos de nuestros pecados por su entrega pascual en la cruz y su Resurrección. Y ahora vivimos los tiempos neumatocéntricos donde el centro es el Espíritu, el neumatos, el soplo de Dios, la Ruaj. Esto no lo podemos perder de vista, vivimos en los tiempos del Espíritu Santo. Recuerdo que siendo niño aquí en mi ciudad, en el periódico más tradicional de nuestra ciudad, Medellín, en la sección de avisos clasificados, había columnas y páginas enteras donde las personas ante una rogativa, una intención especial encomendada al Espíritu Santo, una vez cumplida como acción de gracias, publicaban en la sección de avisos clasificados de este periódico de nuestra ciudad de Medellín, colocaban una sencilla frase ¡Gracias Espíritu Santo por el favor recibido! Esa costumbre en una sociedad que se ha ido secularizando, se perdió, pero en el fondo, tú y yo como creyentes, no dejemos de darle gracias al Señor por la fuerza de verdad que nos comunica. Y es aquí cuando nos habla de tres palabras que nos resultan extrañas: un pecado, una justicia y una condena. Y es que el Espíritu Santo, el Maestro interior, nos descubrirá frente al mundo, tres aspectos como de un proceso a la manera de un proceso judicial, un pecado, una culpa en el mundo, porque no ha creído en la palabra de Jesús que vino como luz a los suyos, como nos dirá el prólogo del evangelio de san Juan en el capítulo 1: “Pero los suyos no le creyeron, no lo acogieron, no lo recibieron”. Hoy, más atentos a las modas musicales, a los eventos deportivos, a las fiestas sociales, a tantas situaciones mundanas, hemos dejado el mensaje de Jesús a un lado y tal vez es el gran pecado, la gran culpa del mundo, no hemos creído en Jesús. Pero en un segundo momento nos habla de una justicia. Y la justicia consiste en el tránsito, la glorificación de Jesús quien del Padre venía y al Padre volvería, o mejor volverá. Se hace justicia, se realiza el proyecto de Dios. Jesús vino para dejarnos un mensaje, pero no para quedarse con nosotros, sino a través del Espíritu Santificador, el Espíritu de la Verdad. Por eso, ante el pecado del mundo de no creer en Jesús, hay la respuesta de Dios Padre de una justicia, que Jesús vuelve al Padre, trató de dejarnos un mensaje, de enseñarnos la mejor manera de vivir, pero depende de nosotros acoger o rechazar ese mensaje. Finalmente, nos habla de manera casi enigmática el evangelio de Juan: “Que estaremos sometidos a una condena, y la condena está dada al príncipe de este mundo que es condenado porque Jesús lo ha vencido, lo ha expulsado por su entrega sacrificial en la cruz y por su glorificación al ser Resucitado por el Padre Dios”. Muy a propósito de aquellos que sienten que la vida les va en los dioses o ídolos de este mundo: el dinero, la fama, el prestigio, la belleza corporal, el éxito humano, la riqueza material. El Señor nos muestra que todas estas realidades, al final, están destinadas a fracasar, a desaparecer, porque sólo la verdad suprema del Evangelio del amor, del Evangelio de la paz, del Evangelio de la justicia y la compasión, está llamada a triunfar en la humanidad. ¿Acaso no te das cuenta de que la historia del mundo la han hecho los hombres de Dios, y el antimundo lo manejan los hombres y mujeres que le hacen la guerra a Dios? El mundo no ha sido destruido, es precisamente por estos instrumentos divinos, hombres y mujeres de Dios, que con su luz interior, con el fuego de amor en su corazón, con su testimonio de compasión y justicia, han elevado los ideales para la humanidad, han inspirado a millones de personas y nos han mostrado un camino más alto a seguir. Señor, un pecado en la humanidad no creer en Jesús, una justicia, Jesús ser reivindicado por el Padre Dios y una condena el príncipe de este mundo, satanás, ser humillado y derrotado porque Jesús ha vencido, triunfando por su entrega en la cruz y su Resurrección. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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