¡Necesitamos profetas de la verdad!
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¡Necesitamos porfetas de la vertad!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Juan 15, 26-16, 4a
Lecturas del día de Hoy:
primera Lectura: del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 10b-15
En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días. El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. Se bautizó con toda su familia y nos invitó: «Si están convencidos de que creo en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa». Y nos obligó a aceptar.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Salmo 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b
El Señor ama a su pueblo.
Canten al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
El Señor ama a su pueblo.
Alaben su Nombre con danzas,
cántenle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
El Señor ama a su pueblo.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles.
El Señor ama a su pueblo.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 15, 26-16,4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Defensor, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí; y también ustedes darán testimonio, porque desde el principio están conmigo. Les he hablado de esto, para que no tambaleen. Los excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que les dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo se los había dicho».
«Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús»
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
Nos acercamos a la fiesta de la Ascensión del Señor, cuando Jesús se despide de los suyos y empieza a iniciar una seguidilla de textos evangélicos donde nos hace una promesa continua: “Yo me voy, pero les enviaré el Espíritu Santo”.
Sigamos este texto de Juan capítulo 15 y descubramos tres enseñanzas fundamentales para nuestra vida.
La primera, Jesús claro, previamente a su partida hacia el Padre, nos envía el Espíritu del Padre y lo llama así, ¡el Espíritu de la verdad! En un mundo donde filosóficamente nos preguntamos frente a mil mensajes, decenas de ideologías, muchas opiniones en redes sociales, nos preguntamos cuando todas son contradictorias y se cuestionan y atacan unas a otras, nos preguntamos ¿quién tiene la razón?, ¿quién tiene la verdad? Podemos decir que sólo en Jesús y en el Espíritu que Él comunica al mundo hay verdad; la verdad de Jesús busca la unidad, no la división. Por eso, cuando oigas una persona que habla desde lo político, desde lo social, desde lo humano con odio, con resentimiento, ten la seguridad de que no es una persona de fiar, porque la verdad busca, apunta al amor. La mentira, por el contrario, busca y apunta a la división, el resentimiento, el enfrentamiento, el odio entre clases sociales, entre géneros humanos, masculino o femenino, entre edades, mayores y más jóvenes. No caigas en esa trampa.
Pero en segundo momento nos dirá el Señor: “Que vendrá el Espíritu de la verdad, para que demos testimonio de esa verdad”. Tú estás llamado a ser testigo de la verdad de Jesús, esto es, a ser profeta para nuestro tiempo, profeta para miles de personas que conocen de tu vida de manera personal o a través de redes sociales. Y el testimonio de los profetas, esto es, de los portavoces de Dios, siempre se ha caracterizado por tres palabras, el auténtico profeta: anuncia, denuncia y renuncia.
Expliquémoslas brevemente.
El profeta de Dios anuncia el amor inquebrantable del Señor, la certeza de que Él siempre nos acompaña y nunca nos abandona, un amor que le da sentido, orientación y plenitud a la vida. Por eso estamos llamados a ser profetas anunciando la vida nueva, la vida plena que sólo nos viene en Jesús y que es una buena noticia revolucionaria por demás para todos los hombres.
Pero además, el profeta, en una segunda palabra, denuncia, denuncia la corrupción, denuncia el mal del mundo, muchas veces disfrazado de palabras de bien o de aparentes acciones buenas, y denuncia cómo el mal y los malvados se camuflan, se disfrazan, se mimetizan a la mejor manera de los camaleones y no se dejan identificar, y es ahí donde está la peligrosidad de los malvados y corruptos porque utilizando palabras de bien, de la libertad, de la felicidad, de la verdad, simplemente nos quieren engañados, esclavos y manipulados. Por eso no te canses, ni te silencies para denunciar dónde hay mal en la política, dónde hay mal en lo económico, dónde hay mal en tu familia, dónde hay mal en tu vida. La denuncia hace parte de la misión profética de todo hombre y de dar testimonio de la verdad de Jesús.
Finalmente, en una tercera palabra, en este segundo punto, el profeta, además de anunciar el amor de Dios, denunciar el mal y el engaño del mundo, renuncia a vivir como lo hacen los paganos, renuncia al espíritu del mundo. ¿Cuál es el espíritu del mundo me preguntarán ustedes? Vivir de vanidades, vivir de apariencias y ostentaciones, llenarnos de orgullo y sentirnos mejores, más importantes, distintos y superiores a los demás, vivir para las conveniencias egoístas, para el gozo personal. Esas son características propias del mundo, además de la rivalidad, la emulación, la competencia, los celos, las envidias, los egos. Mira cómo en las empresas, mira cómo a veces en las familias se vive de cara a los demás, en el mismo mundo de amistad se vive de vanidades, de apariencias, de ostentación, con egoísmo, con orgullo, sin capacidad de servicio, ni capacidad de vida fraterna.
Hoy reconoce que sólo darás testimonio de la verdad, si anuncias el amor de Dios, denuncias el engaño en el que vivimos y renuncias a la mundanidad.
Terminamos nuestra reflexión afirmando que este testimonio nos llevará a la persecución por parte del mundo, pero Jesús nos anima diciendo: “No se desanimen, no se escandalicen por la persecución”. Y señalará cómo serán excomulgados de la comunidad de la sinagoga, como muchos intentarán matarlos, acabar con sus vidas: la muerte física, la muerte moral, creyendo en su ceguera que están haciendo el bien al mundo, y cómo muchos lo harán pensando que hacen lo mejor para el mundo porque no han conocido al Padre Dios, ni han conocido a su Enviado Jesucristo.
No te desanimes, que el Espíritu del Padre, el Espíritu de la Verdad, vendrá sobre ti, uno, estás llamado a dar testimonio anunciando, denunciando y renunciando al espíritu de la mundanidad, dos. Y no te puedes desanimar, ni escandalizar, porque las persecuciones hacen parte de ese testimonio que tenemos que dar de Jesús. Así como Él fue perseguido, humillado, descalificado, así también nosotros, sus seguidores, tenemos que correr un destino y una suerte igual.
¡Ánimo siempre que el triunfo está garantizado si estamos con Cristo!
Que el Señor te bendiga abundantemente en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.