¡Tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-06-20T23:16:28Z | |
| dc.date.available | 2025-06-20T23:16:28Z | |
| dc.date.issued | 2025-06-18 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El precioso texto de la primera lectura que la liturgia del día nos presenta, tomada de la segunda Carta del apóstol san Pablo a los Corintios, nos habla de una ley universal de la retribución. Hoy te pregunto en el tema del amor, en el tema de la generosidad, en el tema de la justicia, en el tema de los detalles ¿has sembrado con tu familia, con tus amigos, de manera tacaña?; o por el contrario, ¿has sido generoso, oblativo, donado completamente en el amor, en los bienes, en el tiempo, a tu familia y a tus seres queridos? Te lo digo porque hoy el apóstol Pablo nos presenta una seria advertencia: “El que en la vida siembra con tacañería, con tacañería va a cosechar”; por el contrario, lanza una bendición: “El que en la vida siembra abundantemente, abundantemente cosechará”. No te lastimes, no te quejes, no te victimices diciendo: la vida me ha tratado mal, los amigos y la familia me han pagado muy mal; piensa en los tiempos pasados si has sembrado amor, tiempo, generosidad, detalles, carismas con los demás. O si, por el contrario, has vivido de manera egoísta para ti mismo y ahora estás reclamando de parte de los demás. Y a renglón seguido el apóstol Pablo nos invita: “Cada uno comparta, cada uno dé a los demás como le dicte su corazón y su conciencia; no lo haga con rabia, con disgusto, ni forzado, pues Dios ama al que da con alegría”. ¿Quieres descubrir uno de los grandes caminos del amor de Dios por ti y por mí?, sé generoso. Con razón el apóstol san Pablo afirmará: “Que la persona caritativa y en general, la caridad, la actitud de caridad, cubre la multitud de los pecados”. Recuerdo una señora hace algunos años que me decía: “Padre, yo he sido una persona cómoda, de bienestar, egoísta, y ahora que tengo años avanzados en mi existencia, quiero pedirle perdón a Dios por mis pecados. Pero recuerdo este texto de san Pablo ¡que la caridad cubre la multitud de los pecados!, por eso quiero ser caritativa con los necesitados, para que Dios me perdone de corazón”. Aunque esto es verdad, iría mucho más allá y te diré, sé generoso y la vida será generosa contigo, da a los demás y Dios te dará en abundancia, porque Él ama a quien comparte de lo suyo, a quien da de lo suyo con alegría. ¿Para qué atesorar?, ¿para qué guardar?, que al final será tu nuera, tu yerno, el que nunca te quiso el que se gaste tus bienes, se los parrandee en unos pocos años, y tú no sabes el esfuerzo del trabajo de toda tu vida en manos de quién quedará y quién lo disfrutará. Pero continuará el texto de san Pablo a los Corintios diciendo: “Dios tiene el poder para colmarnos de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente desde el punto de vista económico y material, siempre y en todo nos sobre, oigan esto, nos sobre para toda clase de obras buenas”. En el fondo quiere significar este texto de san Pablo, que por más que tú seas generoso, lo que entregas por un lado la vida te lo dará por otro lado, y que en general verás la abundante bendición de Dios, dándote por un lado en tu vida que no imaginabas cuando has repartido limosna y has hecho caridad con tus semejantes. Como está escrito, recapitulará el apóstol san Pablo en el Antiguo Testamento: “Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente”. (Un texto del Antiguo Testamento que en el Nuevo recapitula y retoma el apóstol san Pablo). Y concluirá diciendo: “Así como Dios proporciona semilla al que siembra y pan para comer, proporcionará y multiplicará la semilla de ustedes, y aumentará los frutos de su justicia”. Y finalizará afirmando: “Siempre serán ricos para toda generosidad, la cual generará la bendición y la generosidad de Dios”. Con razón el salmo nos dice: “Dichoso quien teme al Señor, (como quien dice), dichoso el que respeta a Dios y cumple sus mandatos, en su casa siempre habrá riqueza, abundancia de bienes. Su caridad dura por siempre, en la oscuridad brilla como una luz, el que es justo, clemente y compasivo. Reparte limosna a los pobres, y su caridad durará por siempre”. Pero pasemos al evangelio de hoy, (que lo enunciamos siempre, cada año, en el llamado Miércoles de Ceniza) y que nos muestra las tres actitudes fundamentales de un judío piadoso frente a los demás. Estas tres actitudes fundamentales se construyen a partir de la triple relación: con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Y frente a nosotros mismos nos pide el ayuno, esto es, el autodominio. No podemos dejar que los deseos, las codicias, los apetitos desbordados nos ganen la partida en nuestra vida; y por eso hay que ayunar no sólo de alimentos, sino ayunar del pecado. Que las abuelas, recordando los textos sapienciales, afirmaban, con gran tino, con gran acierto afirmaban: “Quién no domina el apetito, no domina las pasiones”. Y es verdad, el primer autodominio empieza por el apetito frente a los alimentos y de ahí en adelante los deseos sexuales, los deseos de gula, los deseos de codicia, los deseos de controlarlo todo, los deseos de seguridad personal. Por eso la primera relación fundamental de un judío piadoso es el ayuno, el autodominio, la automortificación, la autolimitación de todos sus deseos que lo pueden llevar a la perdición. Cuánta gente en nombre de su supuesta libertad hoy es un alcohólico, un drogadicto, un ludópata, una persona con graves desórdenes morales; y hace 15 años, cuando empezó una adicción decían, es mi libertad, no me digan nada, no se metan en mi vida, es mi autonomía. Mira el mal sentido de tu libertad, a qué esclavitudes y adicciones te ha llevado. Pero hay una segunda relación fundamental y es con los demás. Y Jesús nos pide la limosna, entiéndase mejor la misericordia, entiéndase mejor la caridad. Pablo dirá: “A nadie debas nada más que amor, porque en el amar está el cumplir la ley entera de Dios”. Tal vez la palabra limosna a nosotros nos suena demasiado recortada y limitada, pero aquí la actitud de un judío piadoso es siempre la caridad, la compasión. Como Jesús fue caritativo con nosotros, como Jesús fue misericordioso y compasivo con nosotros, así nos debemos de mirar también cada uno de nosotros. Finalmente, en una tercera relación esencial, ya no con nosotros mismos, mediante el autodominio del ayuno, ya no mirando compasivamente o misericordiosamente a los demás la limosna, sino la relación con Dios. Cuando oremos, cuando oremos al Señor, hagámoslo con toda la sinceridad de nuestro corazón. Esa tercera relación y fundamental con Dios, se construye sobre una oración humilde, confiada, perseverante, de todos los días, de todas las horas. Pero atención, que el texto nos hace dos precisiones. La primera, cuidarnos de la hipocresía, de ayunar, de ser caritativos o de orar buscando que los demás lo sepan, buscando el reconocimiento y el aplauso de los demás, porque si esa es nuestra intención interior, ya habremos recibido nuestra recompensa, no; Jesús nos pide hacer todo esto en el silencio del corazón. Nunca ores, nunca des limosna, nunca hagas caridad, nunca ayunes buscando ante los demás qué importante es, es un santo en vida. Eso es pura vanidad o soberbia espiritual. Jesús nos advierte claramente: “Hagamos esto en total silencio, con total discreción, para que sólo lo conozca la intención del corazón, nuestro Padre Dios y el Padre Dios, que ve en lo secreto de nuestro corazón, en lo escondido de nuestro ser, te recompensará. Si obtienes el aplauso humano, la aprobación de los demás no es meritoria tu obra”. Como nos dice también otro apotegma bíblico: “Que tu mano derecha no sepa lo que con tanta discreción en caridad da tu mano izquierda”. Estando tan juntas las manos por los brazos y unidos a su vez a los hombres del cuerpo humano, hay que hacer la caridad, la oración y el ayuno con una discreción total, donde lo importante no es lo que miren los otros, lo que sepan los otros, donde lo importante es lo que mira Dios y lo que sabe Dios sobre nuestro recto corazón. Nunca lo olvides, nuestro Padre que ve en lo escondido de nuestro corazón, nos dará la recompensa en su justo momento. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 6, 1-6. 16-18 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: 2Co 9, 6-11: Al que de buena gana lo ama Dios. Hermanos: El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; y el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia; no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras de caridad. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta.» El que proporciona «semilla para sembrar y pan para comer», os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra caridad. Siempre seréis ricos para ser generosos, y así, por medio nuestro, se dará gracias a Dios. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 112(111), 1-2.3-4.9: Dichoso quien teme al Señor. Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. Dichoso quien teme al Señor. En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad es constante, sin falta. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso quien teme al Señor. Reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta y alzará la frente con dignidad. Dichoso quien teme al Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 6, 1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú. en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Abundancia | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Bondad | |
| dc.subject | Caridad | |
| dc.subject | Cumplir la ley de Dios | |
| dc.subject | Generosidad | |
| dc.subject | San Mateo | |
| dc.subject | Servicio | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
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| dc.title.alternative | Caridad |
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