¡El Pan de Dios!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-06-11T16:56:22Z | |
| dc.date.available | 2025-06-11T16:56:22Z | |
| dc.date.issued | 2025-05-02 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 5, nos muestra la intervención sabia de Gamaliel, un fariseo piadoso, un verdadero maestro de maestros. Nos habla de dos personajes de la época, Teudas y Judas, el galileo, que se había levantado con un grupo de seguidores a imponer o presentar por lo menos su propia doctrina, pero cuando ellos mueren, el grupo de seguidores se dispersa y toda su doctrina acaba en nada. Pero afirmará de Jesús: “Que si con ensañamiento se dedican a perseguir a los seguidores de aquel que dicen que todavía vive y ha Resucitado más allá de la muerte, se pueden exponer a pelear incluso con el mismo Dios si no es simplemente una obra humana”. De esta primera lectura descubramos la oposición entre la intervención serena y sabia de Gamaliel y la violenta reacción del sanedrín judío, el conjunto de magistrados y de jueces que también legislaban (que podían ser hasta 70, más el sumo sacerdote, 71), y esta corte o Tribunal Supremo de Justicia de los judíos en la ciudad de Jerusalén, de alguna manera no entendía por qué los seguidores de Jesús seguían hablando de Él. Pero Gamaliel continuará su exposición diciendo: “Que la oposición a los apóstoles o enviados por Jesús podría significar la oposición misma a los planes de Dios, y que ellos no deben, no deben exponerse a esta situación”. Todo este texto de Hechos de los Apóstoles, capítulo 5, nos muestra la primera gran persecución contra la Iglesia en Jerusalén que lleva al azotamiento mismo de los apóstoles, pero que lejos de acobardarlos termina por proclamar con alegría y con unción el nombre de Jesús, el nombre sobre todo nombre. Es que con ocasión de Jesús, cuyo nombre había sido prohibido ser enunciado o proclamado, con ocasión del nombre de Jesús, Él es motivo para que el paralítico sea curado de su parálisis, es motivo el nombre de Jesús para el asombro y alabanza del pueblo sencillo de Jerusalén, y es motivo también para presentar la fuerza, la valentía y la liberación para los apóstoles. ¡Pero que ironía!, el nombre de Jesús es motivo, contradictoriamente de rabia, de envidia, de venganza y si se quiere, también de fracaso para las autoridades judías de la ciudad de Jerusalén, que pensaban que con la muerte de Jesús había acabado la maldición o mejor la narrativa que Él había creado y por el contrario, con su muerte todo había comenzado. Pero pasemos al evangelio de hoy de Juan capítulo 6, que leeremos de manera continua por los siguientes días y es el más precioso discurso de todo el Nuevo Testamento y no sólo de Juan, sobre el misterio de la Eucaristía. Empezará este capítulo 6 con el acontecimiento del milagro de la multiplicación de los panes y los peces para una multitud ingente de personas. Nos dirá el texto evangélico: “Que sólo los hombres eran como unos 5000”, y nos muestra precisamente la enunciación de este milagro que impactó tanto a las comunidades primitivas en la Iglesia, que está narrado seis veces en los cuatro evangelios que nos muestra como desde la escasez humana y material, apenas cinco panes y un par de peces, viene la sobreabundancia del don de Dios, viene la bendición de alimento gratuito para una gran multitud de personas. Aquí Juan, en el comienzo de este capítulo 6, nos revela, nos manifiesta quién es Jesús y lo que Él da a la humanidad ¡el Pan de la vida, el pan de sí mismo, el don salvífico de su propia persona! Luego afirmará el evangelista Juan: “Que de las sobras de pan y pescado nada puede desperdiciarse, porque aún las migajas de pan sirven, en todas ellas está presente el don de la vida”. Pero habría una segunda enseñanza de este capítulo 6 de san Juan. Y es que, más allá de la multiplicación de los panes, en unos gestos profundamente eucarísticos: el pan partido repartido y compartido es sobre todo un gesto de solidaridad humana y de fraternidad entre todo el pueblo sencillo que escuchaba a Jesús. En el fondo nos muestra que cuando hay solidaridad en el corazón humano, hay justicia para todos, hay pan, hay alimento en abundancia para todos, hasta el punto de que pueden sobrar hasta 12 canastas llenas, que es un signo profundamente eclesial. El pan eucarístico da para todos los hombres y mujeres de la comunidad cristiana y sobra de alguna manera abundante para mostrar la grandeza, la bendición de todo el don de Dios. En una sociedad donde hay tanto egoísmo, donde le niego dinero prestado y menos regalado a otra persona diciendo, no tengo cómo ayudarte, en una sociedad donde buscamos asegurar nuestro futuro, encerrarnos en nosotros mismos, cuánto sentido y qué mensaje poderoso es este de la solidaridad, y cómo nos muestra el Señor que donde hay un corazón tocado por Cristo profundamente y solidario con los demás, hay abundancia de alimento, hay abundancia de bienes, hay abundancia de bendición para todos. Y por el contrario, en una sociedad egoísta, encerrada en sí misma, hay hambre, hay precariedad, hay necesidad para muchas personas. Mira a tu alrededor y pregúntate ¿si tú vives en un ambiente de solidaridad, de compartir fraterno, de no encerrarte en tus propias seguridades, de no buscar tu propio interés personal? o ¿vives en un mundo tal vez de egoísmo, donde cada uno está pensando en sí mismo y mira los resultados de la sociedad que hemos creado? Finalmente, en una tercera enseñanza, podría decir que Jesús revela a los suyos como es Él el profeta que tenía que venir al mundo, aunque Él no se siente del mundo. Y, de hecho, cuando quería la multitud llevar a Jesús para proclamarlo rey, Él se retira solo a orar y agradecer a Dios tantas bondades en su vida. Hoy pidamos esa gracia de reconocer que, en el pan de Dios, el pan de la Eucaristía, hay la posibilidad para crecer en solidaridad y dejar de ser indiferentes, de crecer en fraternidad y dejar de vivir de manera egoísta y encerrados en nuestro pequeño mundo de necesidades y de crecer en la fe en el Señor, Padre providente, donador de todo lo que recibimos en la vida. Hoy reconozcamos a Jesús que su obra no fue destruida como la de Judas el Galileo, o como la Teudas, porque Él verdaderamente era el hombre que tenía que venir al mundo, el profeta, el enviado de Dios que vendría a construir una nueva sociedad a partir de nuevos valores. Termino diciéndote, ¿le crees a Jesús, crees que si eres generoso se te multiplicará en la vida?, ¿crees que, si eres solidario, Dios te devolverá en abundantes bendiciones?; o ¿le crees al mundo y con egoísmo, con astucia, atesoras, acumulas, te aseguras y guardas para ti mismo? Nunca olvides la expresión magistral de Jesús: “El que quiera guardar su vida, conservarla, atesorarla, la va a perder; pero el que entregue su vida de manera solidaria, con amor y justicia, va a ganar su vida”. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 6, 1-15 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hch 5, 34-42: Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres y dijo: – «Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con estos hombres. No hace mucho salió un tal Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces, y todo acabó en nada. Más tarde, cuando el censo, salió judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y dispersaron a todos sus secuaces. En el caso presente, mi consejo es éste: No os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se dispersarán; pero, si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios.» Le dieron la razón y llamaron a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo. Palabra de Dios. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 27/26, 1.4.13-14: Una cosa pido al Señor: habitar en su casa. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Una cosa pido al Señor: habitar en su casa. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo. Una cosa pido al Señor: habitar en su casa. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. Una cosa pido al Señor: habitar en su casa. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron. En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: – «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: – «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: – «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: – «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: – «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: – «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús | |
| dc.identifier.uri | http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/923 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/17h7I8PL_18awDGDxRyilP2wrYWvVDmPz/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Bendiciones abundantes | |
| dc.subject | Donarse en todo momento | |
| dc.subject | Generosidad | |
| dc.subject | Milagros | |
| dc.subject | Pan de vida | |
| dc.subject | San Juan | |
| dc.subject | Solidaridad | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡El Pan de Dios! | |
| dc.title.alternative | Generosidad de Dios |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: