¡Bienaventurada tú que has creído!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-06-13T17:10:07Z | |
| dc.date.available | 2025-06-13T17:10:07Z | |
| dc.date.issued | 2025-05-31 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Con nostalgia y con sentimientos de gratitud, despedimos este mes de mayo, este mes de María, este mes de nuestras madres con la fiesta litúrgica de la visita o ¡Visitación de la Santísima Virgen María a su prima Santa Isabel! Siempre me ha impresionado una expresión que me pone a meditar mi corazón cuando Isabel dice a María con ocasión de la visita que Ella le hace: “Bienaventurada tú, María, que has creído las promesas que Dios ha hecho en tu vida, porque lo que Él te ha dicho se cumplirá”. Toda la vida de María y el cántico del Magníficat (por la primera palabra magnifica o glorifica mi alma al Señor, contenido en el evangelio de hoy), es una verdadera pauta para cualquier creyente sobre lo que es una auténtica espiritualidad mariana por demás fresca, muy fresca y nos ayuda a entender mejor el misterio de la Virgen Santísima de la Madre en la vida de todo creyente. Con razón decía san Luis María Grignion de Montfort: “Que Jesús quiso venir al mundo a través de una mujer Madre, María, y quiere que nosotros vayamos a Jesús a través de esa mujer Madre, María, como el camino más rápido, más corto, más fácil, más perfecto para llegar a Jesús”. Descubramos nueve palabras, todas empiezan por la letra A, indicando que una espiritualidad mariana es una espiritualidad “1A” que todo buen católico, debe conocer y tratar de imitar. María, en una primera palabra, es la mujer que sabe alabar a Dios. Nunca dejes de reconocer y glorificar al Señor. La oración más perfecta es aquella que alaba, que reconoce la grandeza de Dios. A veces nuestras súplicas se reducen simplemente a pedir de manera interesada, conveniente por nuestras necesidades particulares; pero la oración más hermosa es aquella en donde como criaturas con humildad, alabamos a Dios. Pero María, en una segunda palabra por A agradece, agradece tantas bendiciones en su vida, agradece el ser elegida como la Madre del Salvador. Agradece la fe recibida, agradece la caridad ardiente que practicó, agradece la esperanza inquebrantable sobre todo en momentos de prueba, como la crucifixión de su Hijo en el Calvario. Y tú y yo, a imitación de María, estamos llamados a agradecer tantas bendiciones, tantos dones, tanto cariño, tanta solicitud del buen Dios frente a nosotros. Aún aprender a agradecer los sufrimientos y reveses en la vida, que son maestros de sabiduría, nos hacen más humildes, más pacientes, más fuertes, más sabios y más confiados en Dios. Pero en una tercera palabra, María es la mujer que se alegra por la obra que Dios ha hecho en su corazón. Ni aun en el momento más difícil del Gólgota se habla de una María llorosa, por más que la piedad popular nos hable de la Virgen Dolorosa, debería de hablarnos también de la Virgen gozosa o la Virgen de las Alegrías, porque María aquí en el Magníficat se alegra por lo que Dios ha hecho en su vida, por las misericordias que ha tenido con su pueblo. La alegría es un distintivo del verdadero cristiano. Ya lo decía san Juan Bosco a su amigo Domingo Savio (el joven adolescente), cuando le decían: “La santidad consiste en estar siempre alegres”. Y también como decía santa Teresa a sus monjas en España: “Un santo triste es un triste santo, es apenas una caricatura de la santidad”. En una cuarta palabra, María, además de alabar, agradecer, alegrarse, es la mujer que adora a Dios, lo reconoce como el Señor de su vida. Ella se reconoce como humilde sierva. Adorar es una actitud de profunda verdad interior, porque nos reconocemos pequeños, criaturas pequeñas ante el poder y la omnipotencia de Dios Creador. Con frecuencia le decimos a una mujer o una mujer a un hombre, yo te adoro, ¿qué haría yo sin ti? Pues te invito a que esas canciones de la música romántica tan propia de nuestros países, la dediques ya no a una criatura, a una mujer, a un hombre, sino que la dediques al Señor, el que te ha dado la vida, la salud, los talentos, la familia, las bendiciones, la existencia hasta el día de hoy, y eso es suficiente motivo para adorarlo. En una quinta palabra por la letra A, María es una mujer armónica, hay equilibrio en su ser, la armonía propia de ser la llena del Espíritu Santo, la llena de Dios, “la llena de gracia” (como decimos en cada Ave María), una armonía que el mundo ha perdido porque volcado a la exterioridad de las imágenes tecnológicas, sobre todo en las llamadas redes, unos dicen sociales, otros redes antisociales porque las utilizan solamente para insultarse y pelearse, por ejemplo la red de X, aprendamos a tener armonía interior. Tantas rupturas, tanta división en nuestro corazón, tanta esquizofrenia entre lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hablamos y lo que vivimos, aprendamos de María, que tiene una espiritualidad madura. Pero en una sexta palabra, María acoge la voluntad de Dios, acoge el anuncio del ángel y le dice “Si” la expresión en latín “Fiat voluntas tua”, “Hágase tu voluntad”. Aprendamos a acoger la acción del Espíritu de Dios en nosotros, a no cerrar nuestro corazón enceguecido, distraído, disperso, a tener la capacidad de ser receptivos al amor de Dios en nuestra vida. Y he aquí que hay una séptima palabra, María es la mujer del amor, es Madre y ama como Madre, y con esto lo decimos todo, el amor más grande. ¡María, modelo universal del amor, enséñanos que no hay verdadera vida cristiana sin amor! En una octava palabra, recordando una fiesta de hace apenas una semana, 24 de mayo, a María Auxiliadora de los Cristianos, reconozcamos que Papas como Pío V, Pío VII sintieron el auxilio maternal de María tanto en las batallas contra los musulmanes hace varios siglos, como frente a las tiranías, cuando el Papa fue apresado por el tirano emperador Napoleón Bonaparte. De hecho, este último Papa instituirá el 24 de mayo como fiesta a María Auxiliadora, porque ese día regresa triunfal después de un largo exilio a la ciudad de Roma y al Vaticano, María es poderoso auxilio. No es vano que el Santuario más grande en la China, ese gigante de 1.400 millones de habitantes, el santuario más grande en China es el Santuario a la Virgen de She Shan, es la Virgen Auxiliadora en China, es la Virgen Madre con rasgos asiáticos y es a la Virgen a quien se le encomienda la evangelización en un país que por ideología es ateo y ha sido hostil a la fe católica. Finalmente, en una última palabra por la letra A, María es la anunciadora por excelencia del mensaje de Jesús, diciéndole en las Bodas de Caná a todos: “Haced lo que Él os diga”. Ella anuncia que la vida del creyente debe de ser obediencia de todos a la Palabra del Señor, porque Ella toda fue la completa obediencia, la obediencia encarnada que le dice “Sí” al plan de Dios sobre su vida. Nueve palabras que nos hablan de una espiritualidad mariana y fresca: Uno, María alaba. Dos, María agradece. Tres, María se alegra. Cuatro, María adora. Cinco, María es mujer de armonía. Seis, María acoge. Siete, María ama. Ocho, María auxilia. Nueve, María anuncia las bendiciones de Dios en su vida. Aprendamos a amar a María e imitémosla en su ejemplo de vida. María, gracias por tu presencia en la vida de la Iglesia. Que el Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 1, 39-56 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: de la profecía de Sofonías 3, 14-18 Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.» Apartaré de ti la amenaza, el oprobio que pesa sobre ti. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1, 39-56 En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Adorar a Dios | |
| dc.subject | Acoger la voluntad de Dios | |
| dc.subject | Agradecer a Dios | |
| dc.subject | Alabar a Dios | |
| dc.subject | Alegrarnos en Dios | |
| dc.subject | Amar a Jesús | |
| dc.subject | Anunciar el mensaje de Jesús | |
| dc.subject | María modelo de amor | |
| dc.subject | San Juan | |
| dc.subject | Vida cristiana | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Bienaventurada tú que has creído! | |
| dc.title.alternative | Acciones de María |
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