¡Estamos en el mundo, pero no somos del mundo!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 15, 18-21 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 1-10: En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego. Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día. Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas. Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.» Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo (100)99, 1-2.3-5 Aclama al Señor, tierra entera. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Aclama al Señor, tierra entera. Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. Aclama al Señor, tierra entera. El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades. Aclama al Señor, tierra entera. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 15, 18-21: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.” Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra cómo comienza Pablo su segundo y gran viaje misionero que lo llevará a proclamar el mensaje de Jesús Resucitado en el mismo corazón del otrora imperio griego en el Areópago ateniense, (la gran tribuna donde se reunían los intelectuales, los visitantes, los importantes, a compartir la sabiduría propia de la cultura griega). Pero a renglón seguido nos habla de un episodio particular, Timoteo, íntimo colaborador de Pablo, de alguna manera está en la disyuntiva si debe circuncidarse o no para entrar en la comunidad creyente para ser aceptado por los judíos conversos. Pablo acepta esta práctica para no comprometer el acceso de Timoteo en las sinagogas judías. Pero tal vez lo más interesante de esta primera lectura es mostrarnos como los planes de Pablo de completar la evangelización en la llamada Asia Menor no coincidían con los planes de Dios. En efecto, en dos momentos nos dirá: “Que Pablo es impelido por el Espíritu Santo de anunciar la Palabra en Asia”, y luego nos dice: “Que no consintió tampoco de que fuera anunciada en Bitinia (dos lugares adonde Pablo quería ir, pero el Espíritu de Dios lo fue conduciendo por otros lugares)”. Hoy te pregunto ¿no has sentido que a veces quieres dirigir tu vida en una dirección determinada, pero las circunstancias te son adversas y por más que haces esfuerzos e intentas organizar, no sé, tú empresa, una relación de pareja, una situación personal, la tratas de dirigir según tus criterios humanos, todo se confabula, permíteme la expresión para que no se puedan dar los planes personales, sino los de Dios? Revisa tu vida y descubre una verdad suprema, muchos de nosotros no terminamos en la vida haciendo lo que queríamos, viviendo en el lugar que deseábamos o compartiendo con las personas que tal vez menos imaginábamos, situaciones puntuales, circunstancias concretas, quizás adversidades nos fueron llevando por caminos que no imaginábamos. Y por eso entendemos la palabra bíblica cuando dice: “Tus planes no son mis planes, tus caminos no son mis caminos, los de Dios”. Finalmente encontramos como Pablo tuvo una visión donde se le aparece un habitante de Macedonia y le pide ir a esta tierra y es la iniciativa de Dios que le lleva hacia el mundo griego a evangelizar allí. Cuántas veces intuiciones profundas, quizás un sueño nocturno, quizás una punzada en el corazón, como una idea que te hiere en lo profundo del alma, te lleva a cambiar abruptamente de planes y descubrir, siento sin saber explicarlo de manera racional, que Dios me ha llevado por otros caminos. Pero pasemos al evangelio de hoy de san Juan en el capítulo 15, cuando Jesús a sus discípulos les lanza una seria advertencia: “El mundo los odia, pero entiendan y no se escandalicen que primero que odiarlos a ustedes, a mí me han odiado antes”. Y les hace una precisión: “Si ustedes pensaran como el mundo, si sintieran como los hombres, si tuvieran los criterios mundanos, serían aceptados, acogidos por el mundo; pero Yo he cambiado su manera de pensar, su manera de reflexionar la vida, los he sacado del mundo y por eso el mundo los odia”. Digámoslo de manera más clara todavía, los seguidores del mundo y los seguidores del evangelio se excluyen como el agua y el aceite (que tienen valores y densidades distintas). Es que los valores del mundo, la vanidad sobre el cuerpo, la imagen social, la riqueza material, el éxito económico y profesional, el prestigio humano, riñe, choca con los valores profundos del evangelio que en vez de vanidad e imagen, nos habla de humildad, en vez de riqueza y abundancia, nos habla de simplicidad y libertad frente a los bienes, en vez de éxito en términos humanos, nos habla del triunfo del amor verdadero, en vez de reconocimiento y prestigio, nos habla de la cruz, en vez de la retaliación frente a los demás, nos habla del perdón y en vez del egoísmo, nos habla del compartir en justicia con los demás. Te equivocas gravemente cuando crees que puedes servir a Dios y al mundo. Jesús ya lo había advertido: “No se puede servir simultáneamente a dos señores, a Dios y al dinero, porque atenderás a un amo, y desatenderás al otro”. Toma con coraje una decisión y no importa que el mundo te odie, que no lo hace por ser tú mismo, sino porque eres de Cristo, tienes a Cristo en tu corazón, y esa persecución se da por tu profunda intimidad de amor con Cristo, que te hace partícipe de sus propias persecuciones. Pero atención, en una segunda idea sobre el evangelio, descubramos que tal vez somos perseguidos porque no pensamos según el pensamiento políticamente correcto, políticamente aceptado, políticamente impuesto, políticamente mayoritario. Nos dirá Jesús: “Si a mí me han perseguido, a ustedes también los van a perseguir, si han guardado mi palabra, también guardarán la de ustedes”. Hoy no busques la aprobación humana con las llamadas ideas progresistas, de avanzada, que el evangelio de Cristo no admite estos criterios ideológicos o políticos, que el evangelio de Cristo trasciende toda ideología, toda mentalidad humana. Finalmente, nos dirá Jesús una afirmación central: “Y es que nos perseguirán, no porque sean malos los hombres del mundo, sino porque son ignorantes y no han conocido, ni reconocido, conocido y reconocido a la persona de Jesús y al Padre Dios que lo ha enviado”. De hecho, muchos en el siglo XXI persiguen a los cristianos simplemente porque no han vivido, no han experimentado, no han conocido la nueva vida profunda, plena, revolucionaria, nueva, que Jesús Resucitado nos ofrece. No los juzgues, ¡tú estás como ellos en el mundo, pero tú y yo no somos del mundo!, nos tenemos que diferenciar. Ama al mundo como Jesús amó la obra creada por Él, pero no eres del mundo, ni compartes sus valores. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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