¡Un evangelio contrario al mundo!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-09-26T16:24:59Z | |
| dc.date.available | 2025-09-26T16:24:59Z | |
| dc.date.issued | 2025-09-10 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Un Evangelio contrario al mundo! En el hermoso capítulo 3 de la Carta del apóstol san Pablo a los Colosenses, el apóstol nos invita “a reconocer que, si nos sentimos vivos interiormente, resucitados y llenos de Cristo en lo profundo de nuestro ser, busquemos los bienes de arriba, del cielo, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios Padre”. Nos invita “a aspirar a los bienes del cielo, no a los de la tierra, porque hemos muerto a nuestro pecado con Cristo, y su vida nueva está con nosotros y estamos guardados en Dios”. Ratificando esta enseñanza, Pablo nos invita “a dar muerte a todo lo terreno y mundano que hay en nosotros: los deseos desordenados, la fornicación, la impureza de corazón, la codicia del dinero, la avaricia de guardar, la pasión desenfrenada que se vuelven verdaderas idolatrías”. Y advertirá el apóstol Pablo “que toda esta fornicación, impureza y codicia atrae la ira de Dios, porque en el fondo muestra la rebeldía de nuestro corazón y nos invita a deshacernos de todas esas realidades de ira, coraje, maldad, groserías, calumnias, insultos”. Y concluirá diciéndonos “no se mientan unos a otros, se han despojado ya del hombre viejo con sus obras y se han revestido de la nueva condición humana que está solo en Cristo”. Esta enseñanza monumental no es solo dada a los habitantes de Colosas, sino a los hombres y mujeres de todos los tiempos. Y esta lectura, preciosa y profunda por demás, nos prepara para el evangelio de Lucas, capítulo 6, que tal vez es el evangelio más contradictorio y más contrario al espíritu del mundo. Porque Jesús en un momento de profunda inspiración y de grande sabiduría, que no siempre es fácil de comprender, llamará: “Dichosos, felices, bienaventurados a los pobres, a los hambrientos, a los que lloran, a los que son insultados y perseguidos”. Y llamará “proscritos y de alguna manera malditos los ricos, los saciados, porque no tienen hambre, está lleno su estómago, los que ríen con el mundo y los aplaudidos por el mundo que eso hicieron también con los falsos profetas”. Pero ¿cómo entender este evangelio tan paradójico de Lucas? Nos presenta cuatro caminos de felicidad y cuatro caminos de desdicha o infelicidad, y ellos, sin embargo, son totalmente contradictorios y radicalmente opuestos con los caminos de búsqueda natural de felicidad de todo hombre. En este mensaje poderoso e incomprensible para nosotros, reconozcamos tres grandes sabidurías evangélicas. La primera de ellas, Jesús no declara dichoso al pobre por ser pobre, al hambriento por el hambre que padece, al lloroso por su sufrimiento, o al perseguido en su dolor y en la incomprensión que vive. No declara a estos dichosos porque sí. Los declara dichosos porque la actitud, o mejor, el sufrimiento que hay en su corazón, desarrolla una actitud de humildad, de humanidad, de solidaridad, sensibilidad con el dolor de otros y de confianza absoluta y total en Dios. Hoy reconoce que tal vez los momentos de la vida en los que más has crecido humana y espiritualmente no son en los tiempos de éxito, prosperidad y aplauso humano. Tal vez en los momentos en que más has crecido, humana y espiritualmente ha sido en los tiempos de prueba, de fracaso, de dolor, de cruz, de incomprensiones, de persecuciones e injusticias humanas. Es una paradoja, pero así es la sabiduría misteriosa del evangelio que Dios nos transmite en su Hijo Jesucristo, qué le vamos a hacer. Pero hay una segunda enseñanza universal y es que Jesús no declara malditos o malaventurados (los famosos “ayes” o lamentaciones): al rico en sus bienes, al saciado en su comida, al sonriente en su alegría, al aplaudido y alabado por el mundo porque sí. Los declara desventurados, porque en su corazón se desarrolla una actitud de soberbia, de inhumanidad, de confianza sólo en sí mismos antes que en Dios, de confianza sólo en los bienes terrenales antes que en Dios Creador. Hoy pregúntate ¿los éxitos en tu vida más allá de que se disfrutan de momento no te han hecho acaso una persona más vanidosa, más indiferente con los demás en su sufrimiento, más encerrada en tu mundo, más egoísta?, ¿una persona más fría para las cosas de Dios? La malaventuranza no coincide o no se da con ocasión de la riqueza, el hambre saciada, las alegrías del mundo o el aplauso de los hombres. Sino que se da porque nuestro corazón engañado por el mundo, ensoberbecido, se llena de inhumanidad, de insensibilidad, de indiferencia frente al sufrimiento de los demás, y desconfiando de Dios, pone sólo su confianza en sí mismo. Pero habría una tercera enseñanza que me parece que vale la pena resaltar, sólo es definitivo el Reino de Dios y no el Reino de los hombres. Vuelvo a repetirte esta expresión, sólo es definitivo el Reino de Dios, no es definitivo el reino de los hombres que pasa. Los goces humanos que traen la riqueza, la hartura de comida, las risas, las falsas alabanzas humanas son hojas secas llevadas por el viento otoñal, son pasajeras y sin peso de realidad en la vida. Los dolores humanos, pobreza de bienes, hambre material, llanto, persecución. Créeme, no son estertores de muerte, sino dolores de parto que anuncian una nueva vida, una nueva esperanza, un nuevo Reino en Dios que es definitivo. Créeme, el pobre frente al rico, el hambriento frente al saciado, el que llora frente al que ríe, el perseguido frente al aplaudido cuatro posiciones claras son simplemente una enseñanza profunda, misteriosa y a nuestros ojos, totalmente contradictoria con los criterios humanos, pero sólo se podrá entender cuando con corazón de niños nos abandonamos totalmente en las manos de Dios, nos confiamos totalmente en su amor providente. Esta espiritualidad al bienaventurado nos llevará a buscar consuelo sólo en Dios, en medio de nuestras aflicciones, y no buscar fugas aparentes y engañosas en el dinero, en algunas amistades humanas, en la droga, en el licor, en la música, en la fiesta, en la juerga. Busca tu consuelo sólo en Dios cuando te visite en las aflicciones en la vida, que no en el mundo, que de momento disipará tu tristeza, pero volverá el vacío a tu corazón. Créeme en esa espiritualidad del bienaventurado que sólo el humilde por excelencia es el que agrada a Dios. Ten la seguridad que sólo aquel que tiene hambre y sed de hacer la voluntad de Dios ese alcanzará el Reino de los cielos. Cree profundamente que sólo el corazón misericordioso y no rígido, ése recibirá misericordia de Dios. Descubre que sólo el alma limpia sin malicia verá a Dios. Cree que de las relaciones pacíficas con mansedumbre habrá paz para tu vida y para los tuyos. Y créeme que más allá de las persecuciones, el Señor te dará la fortaleza y la perseverancia para salir adelante. Qué evangelio tan contrario al mundo, pero así es el Evangelio, el mensaje, la vida nueva que Jesús nos trae. “Con razón son pocos los que lo siguen, porque no entendemos esta misteriosa sabiduría. Pero si la crees de verdad y las prácticas, caminarás por una nueva vida que acaso imaginabas que podía existir. Vivirás en una dimensión, vivirás en Dios, una dimensión que te aparta de todos los criterios de placer y bienestar humano. Y serás de verdad un hombre nuevo, libre, pleno y feliz”. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 6, 20-26 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Col 3, 1-11: Habéis muerto con Cristo; en consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros. Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia, y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos de la vieja condición humana, con sus obras, y revestíos de la nueva condición, que se va renovando como imagen de su creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres; porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Sal 145(144), 2-3.10-11.12-13ab: El Señor es bueno con todos. Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor y merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. El Señor es bueno con todos. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. El Señor es bueno con todos. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. El Señor es bueno con todos. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 6, 20-26: Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos! En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros cuando es odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1vvMHllp8zfF3eLu0J9AZi6t6zoggnTdo/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Confianza en Dios | |
| dc.subject | Crecimiento espiritual | |
| dc.subject | Crecimiento humano | |
| dc.subject | Dios no se muda | |
| dc.subject | Goces humanos | |
| dc.subject | Plenitud | |
| dc.subject | San Lucas | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
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