¿Por qué somos infieles?
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Mateo 5, 27-32
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: 2 Corintios 4, 7-15
Hermanos: El mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo. Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros mismos.
Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos.
Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo, para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús. Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Salmo 116(115), 10-11. 15-16. 17-18
Invocaré, Señor, tu nombre.
Aun abrumado de desgracias, siempre confío en el Señor.
Aun cuando en mi aflicción pensaba:
«Los hombres son unos mentirosos».
Invocaré, Señor, tu nombre.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos.
De la muerte, Señor, me has librado,
a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
Invocaré, Señor, tu nombre.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo.
Invocaré, Señor, tu nombre.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio; pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.
También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio».
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
La primera lectura tomada del apóstol san Pablo a los Corintios, nos habla de la profunda fragilidad humana, de cómo somos hombres de barro limitados, pero no por ello abandonados por Dios a nuestra suerte. De manera magistral afirmará el apóstol Pablo: “Llevamos el tesoro de nuestra fe en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros”. Y luego hace un elenco de afirmaciones a propósito de situaciones humanas a las que nos vemos expuestos. Y afirmará el apóstol en esta segunda Carta de Pablo a los Corintios en el capítulo 4: “Vivimos atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados, perseguidos de los hombres, pero no abandonados. Derribados en muchas situaciones, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”.
Y esta debilidad humana la reflejará el evangelio de hoy en el capítulo 5 de san Mateo, cuando Jesús, perfeccionando la Ley mosaica, afirmará: “Han oído que se dijo, no cometerás adulterio; pero yo les digo, todo el que mira a una mujer deseándola en su corazón, ya ha cometido adulterio”.
Hoy nos preguntamos en nuestro mundo ¿por qué se nos olvidó el valor de la fidelidad?, ¿por qué somos infieles, cuando el verdadero amor reclama y requiere exclusividad y sentido de pertenencia? Hoy reconocemos que la fidelidad en el amor es una flor exótica en el jardín de la vida. Y a esa pregunta ¿por qué somos infieles?, me atrevo a dar siete respuestas.
La primera, somos infieles porque dejamos debilitar el amor, que es la única fuerza unitiva que permite que el amor perviva más allá de la prueba del tiempo. La mejor vacuna para no dejar debilitar el amor es alimentarlo, fortalecerlo, no dejarlo enfermar, mantenerlo sano: con palabras, con detalles, con pequeños regalos, con tiempo con calidad, con actos de servicio, con expresiones físicas de amor como los abrazos, los besos, la ternura.
Pero también en una segunda respuesta, hemos caído en la infidelidad porque hemos dejado rutinizar el amor. Se apaga imperceptiblemente por la fuerza de la rutina cuando pasado algún tiempo en la relación matrimonial o de pareja, los lunes son iguales a los domingos, abril es igual a diciembre. Somos una sociedad no conyugal de vida y amor, sino una sociedad comercial pagando los gastos del apartamento, el colegio de los hijos, la cuota de administración del lugar donde vivimos. ¡Qué desafío es buscar la novedad del amor!, no en lo exterior de un motel, de una tienda para adultos; sino en lo interior de nuestras motivaciones: compartir tiempo con calidad, aprender a descubrir y a buscar siempre la novedad de la vida conyugal, de la vida matrimonial.
En una tercera respuesta, dejamos entrar la infidelidad porque se entró la presión social y cultural en nuestro corazón. La cultura y la sociedad presenta la infidelidad como deleite, como aventura, hablamos no de amigos, sino de amigotes, de compañeros de trabajo que nos incitan a la novedad y al riesgo del adulterio; y la música, el cine, las series de televisión nos presentan el adulterio como lo más normal, lo más natural, inclusive lo más divertido y lo más excitante. Cómo la cultura y una sociedad vacía de valores, o mejor, llena de antivalores, nos ha permeado y nos muestra la fidelidad como un valor inferior.
En una cuarta respuesta, permitimos la infidelidad porque a veces hay crisis personales por la edad. En el hombre se habla del demonio de mitad de la vida cuando es “cuarentañero”, cuando sientes que esa juventud primera se ha ido, cuando busca por los fueros perdidos amores en mujeres que podrían ser sus hijas porque están llenas de juventud, olvidando que él ya no es el chico lleno de vitalidad de hace 20 años, es un hombre mayor y tal vez ya no gusta de su mujer cuarentona, que ha perdido también la primera juventud. También hay crisis en aquellas personas muy resguardadas que no han vivido su juventud, no han quemado etapas, y de pronto cuando despiertan a veces después de diez, 15 años de una vida muy prudente, muy resguardada, quieren vivir locamente, se desbordan, en un año, en dos años, lo que no vivieron en 15 años anteriormente, porque no quemaron una etapa de manera adecuada.
Cuídate de esos momentos de crisis y trata de entender, de comprender a tu pareja ¿por qué está viviendo esta situación de adulterio?
En una quinta respuesta descubrimos, que muchas personas caen en adulterio o en infidelidad como un alivio a tensiones emocionales. De manera inadecuada, buscamos en una aventura amorosa o sexual el alivio de tensiones laborales, económicas, académicas, familiares que se han acumulado a lo largo del tiempo, y entonces sientes que tienes el derecho de liberarte, de buscar hacer catarsis en una aventurilla, un "affaire", o una situación pasajera. Eso igual sucede con el licor, con el consumo de droga, que mucha gente no toma licor para festejar, sino para olvidar sus problemas, para exorcizar sus angustias, para aliviar, repito, de manera inadecuada tensiones económicas, problemas laborales, estrés en la época de exámenes en la universidad, problemas en las relaciones familiares.
En una sexta respuesta de ¿por qué somos infieles?, reconozco que hay muchas infidelidades no estructurales, sino coyunturales. Infidelidades de ocasión, de oportunidad: una fiesta, unas vacaciones, un fin de semana, una convención de la empresa en otra ciudad; agentes viajeros, conductores de camiones. Cuántas veces se da la ocasión desafortunada para el matrimonio o para la pareja de buscar una tercera persona.
Finalmente, señalo una séptima salida o explicación de ¿por qué somos infieles?, y es el vacío moral y la falta de temor de Dios que hay en nuestra generación. Es que la fidelidad siempre fue un valor moral fuerte, pero hoy se ha debilitado y la falta de temor y de respeto a Dios y a sus mandamientos nos permite más fácilmente ser infieles, sabiendo que la infidelidad es mala, pero nos parece que no es tan mala y nos escudamos falsamente diciendo, otros lo hacen, yo por qué no lo puedo hacer.
Concluyo afirmando, que el amor de hoy es un amor más superficial, sin raíces profundas, un amor más egoísta, más infantil, más adolescente, que busca la autogratificación, el bienestar personal, pero no atiende a la donación, ni a la necesidad de la pareja. Hoy reconocemos que hay una mala comunicación conyugal porque hay una hiperconexión digital, pero una desconexión personal, una hiperconexión con el exterior, pero una desconexión interior, que dedicamos todo el tiempo al trabajo, a las noticias, a las redes, a los programas, al Facebook, al Instagram, y nuestra comunicación se volvió funcional: los pagos de la casa, las tareas de los niños, la reunión en el colegio, pero ya no somos capaces de comunicarnos. Diría también que la intolerancia, la incomprensión, la impaciencia, la indiferencia, son palabras que se han vuelto “in” y deberían de estar “out”, y esto nos hace incapaces para un amor maduro, para tolerarnos, para ponernos en el lugar del otro.
Concluyo diciendo, que hoy hay una incapacidad para perdonar ofensas, nos resentimos con la infidelidad de la pareja y le queremos pagar con la misma moneda, siendo nosotros infieles.
Hoy, cuando Jesús nos dice: “Comete adulterio aquel que desea a una mujer en su corazón, y no solamente con el acto material del adulterio”, reflexionemos sobre estas grandes causas que hoy generan crisis en la vida matrimonial y de pareja y gran dolor en el ser humano.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.