¡María eres Madre de la Iglesia!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Juan 19, 25-34
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14
Se dedicaban a la oración, junto con María, la Madre de Jesús
Después de subir Jesús al Cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Salmo 87(86), 1-2. 3 y 5. 6-7
Alaben al Señor todas las naciones.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Alaben al Señor todas las naciones.
«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno, todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado».
Alaben al Señor todas las naciones.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Este ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en Ti».
Alaben al Señor todas las naciones.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 19, 25-34
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su Madre, la hermana de su Madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su Madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: ─«Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: ─«Ahí tienes a tu Madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: ─«Tengo sed». Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «todo está cumplido». E inclinando la cabeza entregó el Espíritu. Los Judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedaran los cuerpos en la cruz el sábado ─porque aquel sábado era muy solemne─ rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.